En las últimas semanas muchos países están aconsejado a sus residentes que regresen a sus países de origen ya que las aerolíneas están reduciendo cada vez más sus vuelos y la capacidad de los servicios consulares a ciudadanos en el extranjero puede verse afectada.

Esto ha ocasionado muchas dudas a los asignados y commuters que consultan con cierta preocupación a sus departamentos de movilidad global, si deberían regresar a su ciudad de origen. El duty of care u obligación de cuidado y gestión de riesgos de empleados, hoy se hace más presente que nunca como un concepto que deber ponerse en práctica.

Sin embargo, aunque la repatriación de empleados puede parecer simple en principio, hay una serie de aspectos prácticos y consideraciones que deberán tenerse en cuenta.

En consecuencia, cualquier decisión de repatriación debe incluir una evaluación de riesgos que tenga en cuenta factores como el peligro de una mayor transmisión de la enfermedad durante el proceso. De acuerdo con la publicación del Travel Risk Outlook 2020, más de la mitad (51%) de los gestores de viajes de empresa encuestados opinaron que los riesgos para la salud y la seguridad aumentaron el año pasado el 47%, anticipaba que los riesgos aumentarían para este año, aún sin saber que aparecería una pandemia global; está claro que las pólizas de seguro para viajeros frecuentes y asignados toman una mayor relevancia en cuanto a las coberturas específicas de pandemias.

La complejidad de la repatriación, otros aspectos a considerar.

En el caso de que se tome la decisión de repatriar, incluso temporalmente, hay varios asuntos que debemos analizar, los requerimientos del país de destino para que el asigando y / o la familia que lo acompaña pueda salir y qué tan difícil se puede ser el regreso al país de origen o residencia habitual.

Otro aspecto a tener en cuenta es, si será necesario un periodo de cuarentena por venir de una zona de riesgo, si es así es posible que los repatriados no tengan alojamiento en sus países de origen inmediatamente disponible y que sea necesario mudarse a un alojamiento temporal durante un tiempo.

En algunos casos habrá que organizar la mudanza completa o de efectos personales necesarios para vivir durante cierto periodo, quizás una solución práctica es el traslado de sus enseres a un guardamuebles mientras la situación se normalice y puedan tomarse decisiones más adelante.Esto puede dar lugar a preguntas sobre quién debe cubrir dichos costes, el asignado o el empleado.

Otra preocupación del departamento de movilidad global son los contratos de alquiler en destino y lo que puede influir en costes en caso de que la empresa tuviera que hacerse cargo del pago de alquiler en dos ciudades.

Aparecen dudas también sobre el hecho de repatriar a empleados y si se deberían ajustar sus condiciones de salario o beneficios.

Hay que pensar en la educación de los niños, si se repatria una familia en estas circunstancias, aunque la formación online se haya habilitado en la mayoría de los colegios, si los niños están en otro país en caso de que se estableciera la normalidad para hacer exámenes finales, probablemente no podrían asistir.

La decisión de repatriar a los asignados internacionales es compleja y se deben considerar temas prioritarios como la salud y la seguridad del empleado y su familia.

Es importante estar apoyados por empresas de movilidad global que asesoren, tienen la experiencia y el conocimiento para gestionar situaciones que se presentan como desafíos importantes a la hora de gestionar asigandos y gracias a su estructura pueden dar soporte en cualquier país.